Temporada: Un Corazón Entrenado

By 27/03/2015Consejos
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UN CORAZÓN ENTRENADO

Los corredores de larga distancia efectúan programas de entrenamiento de gran volumen e intensidad de trabajo durante largos periodos de tiempo. Esto es una norma esencial para habituarse a competiciones que duran más de 2 horas y que se llevan a cabo en condiciones atmosféricas potencialmente adversas (humedad, viento, frío, etc.)

Durante esta actividad, el corazón es el protagonista de coordinar y mantener el equilibrio entre aporte de sangre, consumo de oxígeno en los tejidos y eliminación de metabolitos residuales durante las horas que dura el ejercicio.

En los corredores de larga distancia entrenados, se observa una pérdida progresiva de la capacidad física a partir de las 2 horas,  y que es una consecuencia de una compleja combinación de factores metabólicos, energéticos, deshidratación y psicológicos.

Algunos de los fenómenos cardiológicos observados en estas situaciones son idénticos a los producidos por patologías cardiovasculares, con la única diferencia de que la causa de los mismos es externa al organismo y, por tanto, transitoria (desaparece al eliminar la causa), siempre que no se excedan los límites fisiológicos. Por ejemplo se produce un aumento de actividad catabólica de fibras musculares en el corazón: la pérdida de células musculares cardiacas (miocardiocitos) tiene las mismas características que las originadas por un infarto de miocardio.

Si se superan los límites fisiológicos, se entra en una situación conocida como fatiga, que precede al agotamiento y al que se otorga el papel de mecanismo protector que impide el agotamiento total de reservas del organismo.

Por lo tanto, todo atleta que lleve a cabo entrenamiento o competición de larga distancia debe estar alerta a la identificación de los síntomas de fatiga. Estos han de servir como “una alarma” que nos avisa de una previsible descompensación

Algunos de los elementos de este mecanismo de fatiga son:

  1. Disminución de la capacidad de trabajo
  2. Empeoramiento en la ejecución y precisión técnica
  3. Disminución de los parámetros de fuerza.
  4. Aumento de frecuencia cardiaca para una determinada carga
  5. Enlentecimiento en la recuperación de la frecuencia cardiaca postesfuerzo
  6. Frecuencia cardiaca basal más rápida

RECOMENDACIONES GENERALES: 

  1. Entrenamiento adaptado. El entrenamiento no se basará exclusivamente en la resistencia, sino que se combinará con otras cualidades físicas (fuerza, velocidad, flexibilidad, coordinación)
  2. Importancia de una nutrición adecuada para prevenir lesiones.
  3. Equilibrio entre entrenamiento y recuperación: la carga de entrenamiento y su recuperación deben considerarse como una unidad en la búsqueda de la mejora de la función y el rendimiento. Los procesos de adaptación cardiovascular tienen lugar fundamentalmente durante la fase de recuperación (mínimo un día a la semana de descanso). Es en ese momento cuando se reponen las fuentes de energía consumidas e incluso se produce un restablecimiento superior al nivel de partida (supercompensación)
  4. Saber parar. La presencia de síntomas de alarma debe alertarnos sobre el riesgo de agotamiento y, en consecuencia, es necesario detener la actividad, independientemente de la consecución o no de los objetivos que nos habíamos pautado.

Estos síntomas pueden ser percibidos por uno mismo, o puede que alguno de nuestros compañeros de carrera los presente. En ese caso, debemos colaborar con él y asegurar su salud antes que nuestro propio éxito en la carrera. Recuerda: lo importante es participar.

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