Psicología: Dolor vs Sufrimiento

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Dolor vs. sufrimiento

Para ilustrar mejor el trabajo psicológico que se realiza en los deportes de resistencia vamos a empezar diferenciando dos conceptos: dolor y sufrimiento. Y os voy a proponer una serie de reflexiones que podéis aplicar a vuestros casos particulares.

Por ejemplo: nos dirigimos en autobús hacia el dentista, nos van a sacar una muela. Estoy sufriendo pero no siento dolor.  El sufrimiento es psicológico, el dolor es físico. Pero, ojo, si sufro de forma prolongada en el tiempo puedo llegar a provocar dolor, un “dolor” autogenerado como los hipocondriacos.

¿Qué es sufrir en los deportes de resistencia? ¿Qué trabajo psicológico se realiza para superar el sufrimiento y desmitificar así el dolor?

El sufrimiento ante una competición de resistencia se compone de una combinación de 5 elementos:

1. Miedo al dolor físico. ¿Mi umbral de dolor es alto o bajo?

Tener experiencias previas de éxito en aguantar niveles de dolor alto es muy importante. Además, ojo, no es importante que la experiencia pasada de dolor haya sido corriendo.

Por ejemplo: una persona que ha vivido una radioterapia por un cáncer y la ha superado con éxito puede utilizar esta experiencia para relativizar el dolor que experimentará en una carrera atlética. Sólo pregúntate: ¿Tengo un motivo de peso para aguantar el dolor? El principal problema es que muchas veces olvidamos nuestro motivo cuando el cuerpo empieza a sufrir en carrera. Recuerda: a medida que aumenta el nivel de estrés, disminuye la memoria.

El secreto es actualizar constantemente en nuestra memoria el porqué estamos aguantando dolor. Siempre me acuerdo de M.C., una corredora de larga distancia que superó un cáncer y, desde entonces, corre maratones con la pulsera identificativa que tenía en el hospital donde se trató, la cual mira cada 10 km; de esta manera relativiza continuamente el dolor que experimenta corriendo. Me dijo: – nunca más he vuelto a sufrir en una carrera, porque nada es comparable al sufrimiento y el dolor que experimenté en el pasado y que, además, no me mató.

2. Miedo a decepcionar a otros. ¿Competimos para nosotros o para otros?

3. Miedo a la decepción propia, por ser muy autoexigente. ¿Los objetivos son realistas?

4. Experiencia pasada negativa que se actualiza en mi cabeza ante esta competición.

¿Hubo un análisis de aquella experiencia pasada y se sacaron conclusiones de mejora o se cerró la experiencia en falso?

Recordemos que en el cerebro siempre pesa más lo negativo que lo positivo; es muy probable que generalicemos la experiencia pasada como completamente negativa, obviando las cosas buenas que hicimos y filtrando sólo los errores y las malas sensaciones. Podemos, incluso, convertir esa experiencia, en que cometí errores y aciertos, en un auténtico trauma que bloquee mi atención antes de cada competición desde entonces.

5. Error en el foco de la atención.

Psicológicamente los deportes de resistencia son largos ejercicios de control de la atención durante toda la prueba. Un error es centrar mi atención en lo que No Quiero que pase, en lugar de centrarme en lo que tengo que hacer. Ejemplo: ojalá no me pase esto o lo otro… El cerebro no procesa ni el SÍ ni el NO, sólo maneja imágenes mentales y éstas generan sensaciones físicas.

Por ejemplo, te digo: Ni se te ocurra pensar en un elefante rosa. ¿Qué has pensado? … Pero lo más importante es que debemos tener claro que todo lo que pensemos lo sentimos y, como lo sentimos, va a afectar a nuestra actuación de forma decisiva.

Y no sólo nos influye lo que pensemos (nuestro diálogo interno), sino también lo que nos digan los demás (el público, el entrenador, los jueces, los rivales, …). Por ejemplo: Venga vamos, no te quedes atrás … ¿Qué imagen estás provocando en el atleta? Él quedándose rezagado. ¿Qué va a sentir mientras piensa en esa imagen? Sensaciones negativas todavía más acentuadas. Por lo tanto: si el público o el entrenador no va a decir nada que no sea una instrucción positiva (lo que tiene que hacer y NO lo que no tiene que hacer) mejor está callado.

En carrera no podemos invertir ni un segundo en quejarnos o guardar el duelo por alguna decepción pues tendrá un efecto directo e inmediato en el físico y, por lo tanto, en la actuación. La cabeza del corredor de fondo debe ir centrada en seguir instrucciones de lo que debe hacer. No se trata de tener pensamientos positivos, que suena demasiado idealista, sino de mantenernos en una estrategia eficaz, centrada en el presente, centrada en soluciones y basándose en experiencias de éxito pasadas que podamos recordar aun saturados de estrés. Es fácil decirlo pero muy difícil hacerlo, y más difícil aún hacerlo solos; sin embargo, se puede entrenar, se puede enseñar y aprender y, finalmente, se puede adquirir el hábito de controlar la atención durante toda la prueba y ser competitivo psicológicamente (independientemente de que tengamos un talento físico o no).

José Ángel Caperán
Psicólogo deportivo
jacaperan@gmail.com

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  • carlos dice:

    Muy interesante. Miedo a pasarte. Miedo a quedarte vacío. Miedo a que lo que comas te provoque que el estómago se cierre y te dé la carrera cuando no que te la chafe.
    La confianza creo que es un buen antídoto contra los miedos. El saber controlar tus ritmos, tus límites, .. por eso es importante tener claro todo lo que vas a poner en práctica ese día. Y aún así lo que sucede puede no tener nada que ver con lo que esperabas. Razón de más para ir con los deberes hechos. Creo.

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