La protección solar, la asignatura pendiente de los corredores

By 04/07/2018Consejos

Cuando se trata de dar consejos a un corredor siempre hablamos de alimentación y suplementación, de preparación física e, incluso, de fuerza mental. Pero nos olvidamos de algo muy importante: la protección solar.

Con la realización de cualquier actividad al aire libre pasamos muchas horas expuestos a la luz del sol, algo que tiene sus ventajas, pero también sus peligros.

El sol, entre otras cosas, hace que nuestra piel envejezca y se deteriore -externa e internamente- debido a quemaduras, pérdida de colágeno, aparición de manchas… Por lo tanto, ¿cuáles son los principales errores que cometemos?

Cuanto más calor, menos ropa: Con la llegada de las altas temperaturas, tendemos a descubrir gran parte de nuestro cuerpo en busca de una mejor transpiración y para evitar el calor, pero lo que estamos haciendo, sin embargo, es desproteger aún más nuestra piel. Por ello, la aplicación de una crema de protección solar con un SPF adecuado (factor de protección solar) debe ser una ‘obligación’ antes de salir de casa.

La clave está en las cremas bio: La razón por la que muchos corredores no quieren usar cremas solares es porque les produce picor, les provoca más sudoración o les molesta en los ojos. ¡Atención! Esto no siempre es así. Elige una crema ecológica con ingredientes de origen natural y libre de parabenos y filtros químicos. Gracias a su composición, podrás huir de los efectos secundarios a la vez que cuidas y proteges tu piel, garantizando también más elasticidad e hidratación.

La brisa no frena las radiaciones: Cuando salimos a correr a la playa o la montaña, donde una agradable brisa nos suele acompañar, generalmente disminuye nuestra sensación de calor y con ella la percepción de que nuestra piel está siendo ‘atacada’ por el sol, pero no es cierto. Cuanto más se asciende más disminuye el filtro natural de radiación. Además, el cielo nuboso o la niebla no filtran la radiación ultravioleta y dan una falsa sensación de seguridad. Precisamente, las partes más vulnerables son la nariz, las orejas, la frente, el cuello o el antebrazo, por ejemplo. Tanto en invierno como en verano, en la ciudad o en la montaña, debes aplicarte de manera continuada crema de protección solar. Ten en cuenta que la piel tiene memoria y que el daño del sol es progresivo.

Evita las horas centrales del día: Entre las 13 y las 17 horas la cantidad de radiación ultravioleta es máxima (ronda el 70%), por lo que es aconsejable dejar el entrenamiento para las horas anteriores o posteriores, sobre todo durante los meses estivales, cuando la deshidratación también es mayor.

Crema solar con filtros físicos: Lo idóneo es optar por cremas solares con filtros físicos o minerales, capaces de adherirse a la superficie de la piel para evitar que la luz sea absorbida por la misma. Suelen dejar un color un poco blanquecino de manera inicial, pero no producen alergias ni irritaciones. En este sentido, también es de vital importación elegir un factor adecuado: entre 30 y 50 para contar con una protección frente a los rayos UVA como los UVB y evitar quemaduras severas.

Repite la aplicación: Con una vez no basta… ¡Y menos si tienes una piel extremadamente sensible! Los corredores deben ser constantes a la hora de volver a aplicarse la crema protectora con una periodicidad de dos horas aproximadamente. Además, hay que tener en cuenta que este tipo de cremas tardan un tiempo en actuar, por lo que es necesario echársela entre 10 y 30 minutos antes de la exposición al sol. Eso sí, no utilices la crema sólo por el cuerpo porque la cara, concretamente zonas como labios o párpados, son extremadamente sensibles a los rayos solares.

Protegerse cabeza y ojos: Junto a la piel, la cabeza es una de las partes de nuestro cuerpo que más puede sufrir con el sol, teniendo en cuenta que es un regulador del esfuerzo. Uno de los principales mecanismos de protección es gracias a elementos como gorras de ala ancha o cintas, así como mojarnos la cabeza antes de comenzar la carrera y durante la misma (si es muy larga). No te olvides, tampoco, de utilizar unas gafas de sol homologadas para no poner en riesgo tus ojos.

Bronze Drasanvi Crema Solar

El cuidado posterior también es fundamental: Uno de tus aliados después de la exposición será el Aloe Vera puro en gel, capaz de reducir las rojeces, el dolor y muy útil como balsámico de zonas irritadas. Lo ideal sería contar con cremas que ya incluyan este ingrediente en su composición para prevenir.

 

Para ello, Drasanvi -Nutrition Partner de Desafío Somiedo-, ha desarrollado la nueva protección solar facial bio (SPF 30 y SPF 50) dentro de su línea Bronze para los365 días del año y con la tecnología airless para su fácil aplicación. Con ingredientes procedentes de la agricultura ecológica y sin gluten, la crema Bronze de Drasanvi incluye Aceite de Almendras y Aceite de Oliva para garantizar una mayor hidratación y el retraso del envejecimiento de la piel.

¡Ya lo sabes, disfruta al 100% de la experiencia Somiedo sin poner en riego tu piel!

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